El individualismo destroza equipos y sólo hay una solución

Excargos de Vox fundan un nuevo partido: «TÚPatria»

Carmen Gomis, exsecretaria provincial de Alicante, entre los cinco fundadores

Fuente:  https://www.abc.es/espana/abci-excargos-fundan-nuevo-partido-tupatria-202007270130_noticia.html

Despedir a todos los colaboradores que no estén en tu línea es muy peligroso. No digo que sea malo, sino peligroso. Si tienes un plan B para sobrellevar la transición es más sencillo. Y si tienes dinero, mejor que mejor. Te hará falta. No para el despido, que también, sino para amortiguar los costes que supone que el nuevo equipo entre en velocidad de crucero.

A los que corren en un laberinto, su misma velocidad los confunde.

Estás en este punto por culpa del individualismo que profesa gran parte de tus colaboradores. El equipo se te está yendo de las manos y te planteas «borrón y cuenta nueva».

El estado es un inmenso cementerio al que van enterrarse todas las manifestaciones de la vida individual.

Empezar de nuevo es una solución complicada

Empezar de nuevo te crea la disyuntiva de siempre: cómo gestionar los proyectos a medias. Si despides al personal te comes el marrón de ser tú la bisagra. Todo porque has permitido que se generen individualismos en tu equipo de trabajo y ahora te toca merendarte esto.

Donde hay una empresa de éxito, alguien tomó alguna vez una decisión valiente.

Cada uno quiere hacer las cosas a su manera pero sólo uno tiene que decidir: tú. Te ha resultado cómodo que tus colaboradores se apañen entre ellos, pero eso no funciona.

Un cobarde es una persona en la que el instinto de conservación aún funciona con normalidad.

Sólo puede mandar uno. Sólo vale tu individualismo. Las hostias no se comparten. Sólo está tu mejilla para recibirlas. Y llevarte las hostias por el individualismo de otro, que tú mismo has propiciado, es de gilipollas. ¿Cómo darle la vuelta a la tortilla?.

Cuando tiene que decidir el corazón es mejor que decida la cabeza.

Practica el individualismo competente

La diversidad es buena. Incluso es fuente de inspiración y de innovación. Pero en un equipo, cuando los individualismos se abren camino por encima de los objetivos del equipo, sólo hay un responsable: el jefe del equipo. O sea, tú.

El hombre nace libre, responsable y sin excusas.

Y si piensas que no tienes herramientas suficientes para gobernar los individualismos por parte de tus superiores hazlo saber. Las hostias te vienen de ahí. De tus jefes. Comparte tu visión con ellos y toma decisiones.

Uno es para siempre responsable de lo que domestica.

La única solución para dominar equipos es el liderazgo. El liderazgo es una tipología de individualismo, más concretamente «individualismo competente».
La causa por la que pelea el equipo es la visión del líder y es aceptada por el resto de buen agrado.

Que un hombre muera por una causa no significa nada en cuanto al valor de la causa.

El buen líder escucha más visiones e intenta integrarlas en la suya, pero nunca deja que éstas desvíen la atención por el objetivo común. Ahí es cuando el líder reconduce a los colaboradores que se salen de estas reglas o acaba neutralizándolos si eso no sucede. Nunca se espera a que se suceda el desastre.

El hombre vulgar espera lo bueno y lo malo del exterior, el hombre que piensa lo espera de sí mismo.

Si eres de los que espera a que las cosas vayan bien por sí mismas y dejas que todos tengan voz y se tomen el voto por su cuenta, otro te reemplazará. En el individualismo competente puede que todos tengan voz, pero voto ninguno: sólo tú.

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