La filosofía zen no vale para los negocios

Los empresarios españoles se creen inmortales: el 83% de compañías no planifica la sucesión de su CEO

No somos nada. Y menos con el coronavirus. Aunque la muerte siempre estuvo ahí, una pandemia ayuda a recordar esa fragilidad mortal y rosa a la que cantaron Pedro Salinas y Francis

Fuente:  https://www.elmundo.es/economia/actualidad-economica/2020/07/25/5f188a0921efa04b168b4658.html

Hay que tener visión de futuro para reconducir tus acciones hacia el éxito de tu negocio. La filosofía zen está muy bien para concentrar energía en el ahora, sin distracciones ni preocupaciones estériles. Es más, es una buena práctica directiva para ser más eficiente. Pero un negocio necesita saber hacia dónde va para manejarse en el presente acerca lo que quiere en el futuro. Que por otro lado, siempre es cambiante. Te dejas llevar por resolver las urgencias del día a día y descuidas las prioridades del mañana. A este paso no te jubilarás.

El proyecto es el borrador del futuro. A veces, el futuro necesita cientos de borradores.

El egoísmo va en contra de los negocios honestos

Los negocios, en esencia, son generosidad. Interesada, pero generosidad: me vuelco en resolver tus problemas a cambio de dinero. Por eso me tengo que preocupar por ti hoy y por lo que te sucederá mañana. Te quiero como cliente. Los jefes que sólo piensan en sí mismos hunden las empresas.

A la gente le da todo igual; mientras no le tiren la basura del otro lado de la tapia, ni le llegue el olor de podredumbre a la terraza, se puede hundir el mundo en mierda.

El futuro nos tortura y el pasado nos encadena. He ahí por qué se nos escapa el presente.

Esta situación produce una lucha diaria entre las generaciones a punto de jubilarse contra las que empiezan. Se traduce en poca inversión: ¿para qué voy a gastar hoy si mañana ya no estaré?. Y así hasta el fin del días: atenderás a las urgencias del día hasta que tendrás que entrar en Urgencias del Hospital por quiebra. Todo por egoísmo.

El único egoísmo aceptable es el de procurar que todos estén bien para estar uno mejor.

Practica el zen para pensar en el futuro

Para que el futuro te sea próspero en tu negocio práctica el zen en anotar cada día, concentrado y sin distracción, lo que quieres que sea tu negocio mañana. Incluso cuando tú no estés en el negocio. Hazlo todos los días a modo de meditación. Es una asunto prioritario. Las urgencias no son prioritarias aunque sí adictivas y “distractoras”, por eso te dejas llevar por su zen del momento.

La ciencia que la humanidad tiene en un momento dado depende de lo que es la humanidad en ese momento.

En conclusión, tu meditación vale si tienes en cuenta algo más importante que el zen: los euros que hoy no quieras invertir, los tendrás que pagar en el futuro para liquidar la empresa.


Composición de fotografías de la imagen destacada:

 

Zen bussines

  • Mark Daynes
  • Ross Findom

 

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