Puedes comer lo que te dé la gana

 

Reducir el ecologismo al acto superficial de escoger entre plástico o vidrio sin contemplar otras variables, como reza el titular del medio, es como elegir entre el Real Madrid o Barcelona, Pepsi o Coca Cola, sexo anal o vaginal, Papá Noel o Reyes Magos.

Para manipular eficazmente a la gente, es necesario hacer creer a todos que nadie les manipula.

El único objetivo que se persigue con estas pseudodicotomías no es más que reducir tu inteligencia a ceros y unos, obviando el resto de números existentes para posicionar tu ego idealista.

Todo número es cero ante el infinito.

Ser una persona superficial y de extremos te condena al fracaso en la mayoría de los casos, a no ser que vengas de buena cuna y te puedas permitir el lujo de experimentar con gaseosa (ya eliges tú si envuelta en plástico o vidrio).

El fracaso es una gran oportunidad para empezar otra vez con más inteligencia.

Polarizar la opinión del vulgo, llevándote de un extremo a otro, resulta el arma de venta de consumición masiva mejor pensada por los poderosos para que tu escaso dinero pase a manos de ellos.

La opinión es la enemiga directa de la verdad.

 

Ser ecologista está de rebajas y molas mogollón, porque puedes comer lo que te dé la gana mientras elijas un envoltorio con una baja huella de carbono. Así de simple.

Poco importa qué contenga en su interior ese envoltorio: puedes comer lo que te dé la gana y contribuir a una mejor conservación del planeta. Qué más da la huella de carbono que genere dicho contenido. Lo importante está en la superficie.

El medio más fácil para ser engañado es creerse más listo que los demás.

Fotografía de la entrada noticia El País

2 thoughts on “Puedes comer lo que te dé la gana

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